viernes, 21 de enero de 2011

Vuelvo con más cosas que contar

Han pasado unos días desde mi última entrada, quizás por falta de tiempo, o quizás por pereza. Si quieres hacer algo siempre tienes tiempo.
Estoy empezando a estudiar porque en 10 días tengo los exámenes de la universidad, y me esta costando muchísimo ponerme seriamente; y aunque cuando ya estoy en ello no me cuesta tanto, el decir “Venga, a ponerse ya” es una cosa muy costosa y muy relativa. Entre que te despides de la gente con la que estás hablando por Internet, o estás teniendo una conversación interesante y no quieres cortarla, entre que apagas el ordenador, vas al baño, a picar algo y a beber agua y abres los libros puede pasar fácilmente 1 hora.
Últimamente duermo fatal, tengo el sueño cambiado y cuando pretendo hacer algo sólo me apetece dormir…creo que me voy a dopar con Red Bull Shots para ser eficiente. Me he dado cuenta de que me he aficionado a esta bebida: antes no me gustaba nada pero luego le fui cogiendo el gustillo al sabor y, aunque apenas lo bebo, no quiero aficionarme demasiado bebiéndolo en época de exámenes, ya que no es, para nada, bueno.
Ah, sí, que me voy del tema. En estos días estoy anímicamente mejor. Y especialmente hoy estoy bastante contenta (aunque agotada), pero os contaré el por qué después.
Ayer, tuve la prueba de nivel de inglés para la beca Erasmus (sí, me quiero ir!). Fue todo demasiado rápido para mi gusto: 7 minutos (exactos) para un ejercicio, 12 para otro…total, que no me dio tiempo a repasar. Pero, casualmente, la parte del examen que siempre pienso que me sale peor es de la que más satisfecha estoy. Sí, el speaking, la prueba oral. Con todo nuestro desparpajo, Natalia y yo nos ofrecimos a ser las primeras, así terminaríamos antes. Dicho y hecho. En 10 minutos estuvimos fuera. Ahora sólo espero que tenga el nivel que creo que tengo: B2.En estos momentos, ésta es una de mis dos únicas motivaciones, irme a París a estudiar…
Mi otra motivación es bailar. Bailar es lo que hace que en mi mundo interior haya serenidad cuando estoy mal, y haya una explosión de felicidad y alegría cuando estoy contenta. Ahora estoy metida en una coreo individual que voy a presentar en una competición la semana que viene y que, por suerte, Pablo me acompaña, que tiene una coreografía IMPRESIONANTE! Vaya Emporios estamos hechos… Esta mañana hemos hecho todo un book con más de 150 fotografías, artísticas, zoom-eras (sí, el futuro es el zoom, verdad?); todas preciosas. En algunas parecemos modelos y todo, de ahí que seamos unos Emporios. Y por eso hoy estoy tan contenta, porque he pasado una mañana estupenda, aparte de que por fin tiene botas! Y, aunque no las que esperaba, ha conseguido unas muy muy bonitas.
Me espera un fin de semana muy atareado, asique no sé si tendré tiempo de actualizar; todo va a ser estudiar, deberes y estudiar, pero os adelanto que lo próximo que voy a contar va a ser una reflexión de esas que aparecen cuando estás inspirad@.
Dadou

miércoles, 19 de enero de 2011

Cuaderno de Bitácora

Comienzo este blog pensando: ¿y cómo empiezo? ¿cómo expreso todo lo que quiero decir sin enrollarme a contar toda la historia?
De siempre he sido una persona muy risueña, siempre estaba alegre y, sobre todo, era feliz. Llegué a vivir la máxima felicidad hasta que un día terminó y me vi sola y sin ganas de sonreír como lo hacía antes. Quizá no he intentado encontrar ilusiones para continuar, ni motivaciones que hagan que cada mañana tenga ganas de levantarme, pero la verdad es que no veo razones lo suficientemente pesadas como para volver a ser la que era antes. Y eso es lo que más anhelo, tener una sonrisa siempre en la cara, alegrar a la gente con ella (ahora ni siquiera me alegra a mí) y ver qué soy capaz de hacer por mis sueños.
Como dije en mi primera entrada, me he cerrado en banda, no cuento nada de lo que me pasa o, si me preguntan, cuento lo mínimo. Me callo todas las veces que lloro, que lo paso mal, que siento que ya no puedo más, y ya estoy empezando a pensar que esto puede ser una de las razones por las que me sienta tan sola y no me recupere de esta etapa tan mala.
Amigos tengo, y bastantes, pero veo que no nos vemos tanto como antes, que siguen con su vida, y que yo sigo estancada. Sin embargo, sé que si les necesito van a venir pero, aunque en mi mente esté tan claro, en mi corazón, alma, o como quieras llamarlo, hay una confusión un poco desastrosa.
Hay una canción de Chayanne que dice: “Mi cuerpo, mi mente y mi alma ya no tienen conexión”. Es exactamente lo que creo que me pasa. Mi mente me dice “Sigue!”; mi alma a veces me dice “Venga, casi lo tienes”, otras veces: “Es muy difícil, pero hay que seguir adelante”, y otras: “Tania, déjalo, no puedes más”. Y mi cuerpo no sabe a quién obedecer, aunque yo creo que tira más al lado menos racional. Si mi alma fuera un “mini-yo”, estaría de rodillas intentando levantarse, pero sin éxito.
Pero dentro de este intento de superación frustrado, hay una persona que no falla nunca a la hora de escucharme, de aconsejarme y de confiar en mí porque, a la vez que yo me desahogo, ella también lo hace cuando lo necesita. Y os contaré por qué es tan importante. Él es una de las razones de mi caída, pero que esté ahí para cogerme de la mano tantas veces como me caiga es lo que me incita a seguir adelante. A pesar de que perdimos toda la complicidad que algún día tuvimos, hemos recuperado ésta y muchas cosas más. Tener su amistad es una de las cosas más importantes para mí. Pero, a pesar de todo lo que he dicho, mis amigos serán mis amigos siempre, podrá haber momentos buenos y malos, o “neutros”, pero son lo mejor que tengo después de mi familia. Quién sabe, igual son solamente imaginaciones mías y todo está bien…
Por hoy termino, pero aún me quedan cosas por contar.
To be continued,
Dadou

lunes, 17 de enero de 2011

Por qué hago este blog

He creado este blog para utilizarlo como diario; ya que hace unos meses me cerré en banda y no suelto prenda practicamente a nadie. También pienso que hay cosas que es mejor decirlas porque te alivian, y tener ideas en la cabeza las cuales no salen a la luz acaban por hacerte daño.