martes, 30 de agosto de 2011

Reflexiones pasadas sobre mi futuro

Esto lo escribi hace casi un mes por mi partida de Erasmus...ya sólo quedan 6 días:
Hoy es un día en el que me metería en mi nevera. Por varias razones: No soporto este calor, el verano sigue pegando fuerte. Pero todo se resume en la necesidad de esconderme de lo que inevitablemente llegará en unas semanas. Hoy ha sido uno de esos días en los que no te esperarías la manera en la que iba a terminar. Durante estos días, el destino me ha dado una tregua, y me ha permitido pensar en mi futuro (casi inmediato) sin llorar, pero hasta hoy; porque hoy he descifrado lo que verdaderamente duele, y ya está aquí. La cuenta atrás hacia una nueva etapa. Ahora pienso que fui una loca, que fui imbécil al pensar que me iban a dar la oportunidad de mi vida; y sin esperarlo llegó. “Y ¿Qué hago yo ahora? ¡Que me voy de verdad! Bueno, aún me quedan 5 meses…pero se me pasarán súper rápido…”

       Pues ya sólo queda poco más de 1 mes, 33 días que veo insuficientes para irme con algo de dignidad de aquí, para afrontarlo, hacerme a la idea de que mi vida se queda aquí y debo marcharme (“¡pero quién me manda a mí irme, joder!”). Porque lo dejo todo, mis amigos, mis hobbies, mi familia, mi madre…. mi novio. Está claro que a mí me gusta sufrir, pero ya que sufro, sufrir bien. Porque en estos momentos en lo único que pienso es en aprovechar lo que me queda aquí antes de irme, apreciar una comida familiar, un día lleno de baile, una tarde con amigos y una noche con el chico de mis sueños. Esos momentos que llenan mi vida día tras día y que echaré tantísimo de menos.

             Voy a madurar, a aprender cómo ser autosuficiente, independiente, a comprender nuevas maneras de ver la vida, de explicarla, y de vivirla. Creo que es muy difícil explicar qué siento en estos momentos…es como si supiera que todo lo que tengo me lo van a quitar y no puedo hacer nada para remediarlo. Es estar junto a toda mi familia y entrarme ganas de llorar porque me voy a perder muchos momentos con ellos; es estar junto a mi novio y no poder evitar pensar que no voy a poder sentirle en mucho tiempo; y llorar, y tener miedo, mucho miedo, porque no quiero que se termine nuestra historia, no quiero perder más cosas. Es pensar en el momento de la despedida y desmoronarme.
A pocos días de irme sólo pienso en que tiene que salir bien, es mi sueño y debo ser feliz porque sé que cuando vuelva todas las personas que echaré de menos me estarán esperando. À bientot!
Dadou

No hay comentarios:

Publicar un comentario